Creció en el conurbano bonaerense, un lugar de profunda pertenencia para ella. Desde muy chiquita su mamá la llevó con ella a las marchas. Cuando el gobierno de Macri impulsó el 2x1 para los genocidas de la dictadura ella tenía alrededor de 10 años. Ese año, luego de varias movilizaciones, le dijo a su mamá: “¡Qué cansador es defender la democracia!”, y decidió quedarse en su casa. Al poco tiempo comprendió la importancia de que la juventud esté presente alzando su voz frente a las injusticias y participando en espacios de incidencia. Volvió a marchar y a organizarse junto a otres adolescentes dentro de la escuela y en organizaciones de afuera. Es activista menstrual, y las causas que más la movilizan son la inequidad de género y la crisis climática. En relación a las redes sociales, considera que es fundamental utilizarlas para multiplicar el mensaje de los activismos.